Oriol García
El estudio de Douglas Reeman es pequeño, cómodo para no más de una persona, y situado en una casa alejada del mar. Una vez visto este espacio espartano, parece increíble que un escritor haya podido concebir una saga de 25 libros y un mundo de aventuras navales tan completo como el de Richard Bolitho entre estas cuatro paredes. Pero la inspiración de Reeman no viene de lo que le rodea, sino de sus experiencias en la marina británica y de su gran pasión: la historia naval del siglo XIX, la época de las grandes gestas de la armada inglesa, en la que ha situado las aventuras de su protagonista.
Cuando le preguntamos que de cuanto tiempo disponía para la entrevista nos respondió que “de todo el que haga falta”. Sin prisas. Esta es la pauta que marca su vida. Y es que este autor no tiene prisa por acabar las cosas demasiado rápido, como lo demuestra la serie de libros que firma con el seudónimo de Alexander Kent (un amigo fallecido en combate): 25 volúmenes.
¿Cual es el término correcto para describir el tipo de literatura que usted hace?
Douglas Reeman: Historias del mar. Me considero un escritor que cuenta historias del mar. Creo que es un género en si mismo.
¿Qué le motivó a empezar a escribir?
D.R. De hecho puedo decir que fue un barco lo que me hizo empezar. Yo tenía una embarcación de mi propiedad, y un día –eran los años cincuenta- mientras estaba trabajando en él junto con un amigo, escuchábamos la radio. En esa emisora había un hombre que leía en voz alta un libro que había escrito. Recuerdo que no me gustó demasiado y que le dije a mi amigo –sin demasiada modestia por mi parte, ahora que lo veo con perspectiva- “Oye, creo que yo podría hacerlo mejor que este tipo”. Y él me contestó “¿y porqué no lo haces?”.
Buena respuesta...
D.R. Sí (ríe), me cogió totalmente desprevenido, pero inmediatamente repuse “yo no tengo máquina de escribir”. Y él sólo dijo: “muy bien”. Y aquí acabó todo, hasta que unos días más tarde vino a verme y trajo con él la máquina de escribir más vieja que puedas imaginarte y que había comprado por cuatro libras. Con lo que no me quedaron excusas y me senté a escribir mi primera historia corta, “Bienvenido a bordo” que, por cierto, publicó una revista de temas marítimos. Después de eso pensé: “bueno, ya soy un escritor. Ahora me toca escribir un libro”.
Y lo hizo.
D.R. Una vez acabado lo envié a un editor que trabajaba con una colección de novelas del mar que me gustaban mucho. Era alguien muy importante y en ese momento no pensaba que me pudiera tener en cuenta. Un día, me llamó a su oficina y me dijo “mire, me ha gustado mucho su libro. Le publicaré este y firmaremos un contrato para dos más, ¿Qué le parece?”. En ese momento me cogió tan por sorpresa que lo único que alcancé a decir fue: “¡Dios mío, soy un escritor!”.
Ha comentado que todo esto empezó un día mientras estaba arreglando un barco. ¿Todavía lo tiene?
D.R. No, lo vendí hace tiempo. De hecho, le fui siguiendo la pista durante un tiempo. Pero ahora hace tiempo que no se nada de él, y el caso es que me gustaría saber donde está.
¿Todavía navega?
D.R. ¡Ya me gustaría! Pero no tengo tiempo. Los libros, las promociones, los viajes... no tengo tiempo. Cuando escribes, los libros dominan tu vida. No tienes tiempo para nada más. Pero sí, las ganas las tengo, no creas...
¿Cuando decidió escribir una saga de libros sobre los tiempos del almirante Nelson?
D.R. Un editor norteamericano me lo sugirió en una ocasión. Habíamos hablado mucho sobre el la historia del siglo XVIII y XIX. De hecho, “nuestra conversación” había durado cerca de 10 años, cuando, un día que nos encontrábamos en una pub de la isla de Jersey y me dijo: “Oye, porqué no escribes un libro inspirado en esa época”. No tuve mucho tiempo para reflexionar sobre ello, porque, providencialmente, entró un viejo marino, ajado por el tiempo y muy simpático. Se sentó en nuestra mesa con la clara intención de que lo invitáramos a beber. Se presentó sin complejos diciendo “hola, me llamo Bolitho, capitán Richard Bolitho”. Era un viejo marino muy agradable que me marcó mucho. Por lo que un tiempo más tarde, cuando empezamos a diseñar la serie el nombre de Bolitho apareció por si sólo.
¿Así pues, está basado en alguien real?
D.R. Bueno, básicamente no es nadie en concreto, y no pretende ser el hombre que conocí en esa ocasión Pero me inspiró, sin duda. A veces tengo la sensación de que mi personaje existe... o existió realmente. Pienso a menudo que cualquier día abrirá la puerta de mi estudio y se plantará delante de mi.
(Fin de la primera parte)
Bibliografía de Douglas Reeman / Alexander Kent
Enlaces de Interés:
Editorial Noray
Página monográfica de Reeman / Kent
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