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> 11: La oceanografía en el siglo XXI y la exploración del espacio interior

Los instrumentos de exploración submarina han permitido llevar a cabo los grandes adelantos en investigación marina de nuestro siglo


Thalassa-online

Los océanos cubren el 71% de la superficie terrestre, y hasta ahora tan sólo conocemos una parte ínfima del suelo oceánico y del mar en general. Cantidad de descubrimientos nos esperan al tiempo que se crean nuevos instrumentos de exploración, como son los vehículos sumergibles a gran profundidad que permitirán explorar el "espacio interior" en este siglo.

La mayoría de los más importantes descubrimientos de la oceanografía se han producido en los últimos 50 años. Se sabe que mientras las rocas y los sedimentos de la superficie de la tierra se han borrado debido al clima y a la erosión; las rocas y los sedimentos de fondo marino suponen un archivo de información perfectamente conservado. Este nos permitirá desvelar la historia y los procesos geológicos de la tierra.

Hemos aprendido que los océanos juegan un papel muy importante a la hora de determinar y moldear el clima y la atmósfera del planeta. Se ha descubierto orificios hidrotermales en las crestas de las dorsales mesoceánicas que albergan comunidades de vida exóticos y ecosistemas que no nos podíamos haber imaginado hasta ahora.

El calor que proviene del interior de la tierra, más que el del sol, hace posible estas formas de vida, que proporcionarán importantes pistas sobre el origen de la vida en la tierra y la posibilidad de encontrar vida en otros planetas.

En el futuro, los oceanógrafos querrán ir más allá y conocer qué hay y qué ocurre en el fondo del océano. Quieren observar los procesos de los océanos que cambian a través de los días, semanas, estaciones, años o décadas. Pero es muy caro y difícil por el momento enviar barcos de investigación a los mismos sitios para repetir las mediciones. A veces la dureza del mar y el clima tempestuoso hacen imposible el envío de barcos a determinados lugares del planeta en determinados momentos.

La oceanografía esta entrando en una nueva era de exploración oceánica. Quieren establecer observatorios oceánicos de larga duración con múltiples sensores e instrumentos para realizar medidas continuas de los acontecimientos y propiedades de los mares.

Los datos obtenidos en estos observatorios se enviarían a laboratorios establecidos en la costa a través de cables sumergidos de fibra óptica o a través de cables unidos por boyas capaces de transmitir vía satélite Otra manera será a través de Internet.

Un vehículo especial: el ABE

El explorador ABE (Autonomous Benthic Explorer) es un vehículo submarino autónomo desarrollado por el Laboratorio de Submergencia Profunda del Instituto Woods Hole.

El ABE se ha utilizado para crear algunos de los mapas más detallados e imágenes del terrenos del suelo marino de la Dorsal Juan de Fuca y de la Eminencia del Pacífico Este durante los experimentos de campo en los últimos años.

Los oceanógrafos usarán diferentes tipos de vehículos teledirigidos y vehículos submarinos autónomos que pueden "volar" en los océanos y sobre el suelo marino, tomando medidas. Los datos pueden ser tomados cuando el vehículo sube a la superficie, o cuando lo conducen hasta un puerto submarino donde se pueden enviar los datos a la superficie.

También se están desarrollando boyas ancladas a miles de kilómetros de la costa y otros instrumentos de flotación libre que pueden trasmitir datos a los científicos para poder obtener más medidas de grandes áreas del océano durante periodos largos de tiempo.