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> 4: Benjamin Franklin y la Corriente del Golfo

Benjamin Franklin fue un hombre de estado y diplomático en los recién creados Estados Unidos de América. Ayudó a pensar el primer redactado de la Declaración de Independencia en 1776. Pero además de político y diplomático, Franklin era un reconocido científico, prolífico inventor y autor. Fue el descubridor de la llamada Corriente del Golfo.


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Las contribuciones de Franklin a la oceanografía a mediados del siglo XVIII se relacionan con las observaciones y recopilación de datos sobre las corrientes marinas en la costa este de Estados Unidos.

Estaba especialmente interesado en la Corriente del Golfo; una corriente de agua caliente en la superficie del océano que se mueve desde Florida, a lo largo de toda la costa este estadounidense y que después se curva hacia el este a través del norte del océano Atlántico hasta Europa.

Franklin fue el primero en referirse a esta corriente como el "río en el océano". Como diputado general de Correo entre las colonias americanas, Franklin promovió el uso de esta corriente para acelerar la entrega de correo entre América y Europa, así como también mejorar la navegación comercial en general.

La Corriente del Golfo no es en propiedad un "río en el océano" como Franklin creía, pero las aguas que lo conforman se "canalizan" en una determinada dirección y produce una aceleración de la navegación con la unión de otros muchos factores como los vientos beneficiosos, la rotación del planeta y las corrientes más frías que rodean y viajan por debajo de esta corriente.

Franklin dibujó un mapa de la corriente en 1769. Se la muestra como una franja de gris oscuro que se mueve a lo largo de la costa del este de Estados Unidos. La cantidad de agua que lleva la corriente es de casi 100 millones de metros cúbicos por segundo, que es casi 100 veces el caudal global de todos los ríos de la tierra. Su velocidad puede llegar hasta los 5 nudos.

Es por esto por lo que los barcos que se dirigían hacia el norte y el este del océano Atlántico intentaban mantenerse en la corriente. Doblaba su velocidad, lo que les permitía acabar su viaje antes.