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El príncipe Enrique, el Navegador, de Portugal se dio cuenta de la importancia de los océanos para el comercio y estableció un centro para el desarrollo de las ciencias marinas, que podría ser considerado como la primera institución oceanográfica. Marineros de toda Europa viajaron a Sagres, Portugal, para conocer los océanos y las corrientes marinas, y para aprender la cartografía.
Estos primeros mapas servían como base para las expediciones más importantes. A finales de 1400, Cristóbal Colón se convirtió en el primer europeo en navegar hacia el oeste a través del océano Atlántico y regresar. A principios de 1500, Fernando de Magallanes circumnavegó la tierra.
La exploración de los océanos cesó durante cerca de 200 años en Europa entre los siglos XVI y XVIII, en un periodo que se ha llamado "Los Años Oscuros". Era la época de la Peste Negra, que causó la muerte de millones de personas.
Pero a principios del siglo XVIII, diversos países europeos, sobretodo España, Francia y el Reino Unido, empezaron a extender sus imperios y descubrir nuevas tierras en busca de materias primas, colonias o comercio, además de las especias de las Indias Orientales, que, según las leyendas de la época, ayudaban a curar la peste. Enviaron expediciones más allá de sus tierras a través de los océanos Atlántico, Indico y Pacífico, y descubrieron los océanos Ártico y Antártico.
El Endeavour y el capitán Cook
Uno de los viajes más famosos de descubrimiento de esta época comenzó en 1768 cuando el HMS Endeavour partió de Portsmouth, Inglaterra, bajo el mando del capitán James Cook.
Durante 10 años, Cook dirigió tres expediciones que dieron la vuelta al mundo y descubrió muchos países como Australia, Nueva Zelanda y el archipiélago de Hawaii.
Era un experto hombre de mar, navegante y científico que tomaba buena nota de todos los sitios por los que viajaba. Fue también uno de los primeros capitanes de barco en descubrir que la falta de Vitamina C en la dieta de los marineros (debida principalmente a la falta de fruta fresca) causaba escorbuto, una enfermedad peligrosa que se llevaba numerosas vidas de marineros en aquel tiempo.
Cook siempre viajaba con grandes cantidades de col en vinagre, que debía ser comida por todos sus marineros. El escorbuto nunca fue un problema en sus barcos por la col contenía gran cantidad de Vitamina C.
En 1728, John Harrison, un inventor y constructor de barcos británico comenzó a trabajar en un importante instrumento que ayudaría a los marineros a navegar a través de grandes áreas de océano, en zonas alejadas de las costas.
En aquel momento, los relojes de péndulo servían para medir el tiempo. Obviamente, estos relojes no funcionaban bien en un rugiente océano.
En 1736, después de muchos años de trabajo, Harrison inventó un reloj que utilizaba un muelle en vez de un péndulo.
Era el primer cronómetro marino, un instrumento que permitía medir el tiempo de manera precisa incluso en un barco. Con él, los marineros podías saber a que distancia se habían movido respecto de la longitud 0, o el primer meridiano; y hacia qué longitud se estaban dirigiendo.
En 1761, Harrison había ideado cuatro relojes, cada uno de ellos, mejor que el anterior. El último de ellos se probó en un viaje entre Inglaterra y Jamaica y midió el tiempo de una manera casi perfecta: sólo se retrasaba 5 segundos cada día, y el barco recorrió una vía recta hasta Jamaica; una verdadera hazaña en aquel tiempo.